Píldora #49 Las 5 lecciones de liderazgo detrás de una escoba

Píldora #49

Las 5 lecciones de liderazgo detrás de una escoba

Sin saber nada de rugby, seguro que, como yo, has visto alguna vez la espectacular danza guerrera de la selección masculina de Nueva Zelanda, conocida como la haka. A través de sus potentes gritos, fuertes pisadas, golpes de pecho y gestos desafiantes, consiguen transmitir algo difícil de explicar con palabras: respeto, orgullo, identidad y unidad de grupo.

En 2017, los All Blacks recibieron el Premio Princesa de Asturias de los Deportes, no solo por sus extraordinarios resultados deportivos, sino también por los valores culturales que representan. Detrás de sus títulos y reconocimientos hay una historia que me parece especialmente interesante para quienes dirigimos empresas.

Esta es la escena. 19 de junio de 2010. Estadio Carisbrook, Nueva Zelanda. Los All Blacks acaban de ganar a Gales por un contundente 42-9. Como puedes imaginar, en el vestuario todo es celebración y alegría. Los jugadores conversan, se felicitan y empiezan a prepararse para marcharse. Sin embargo, el capitán del equipo toma una escoba y empieza a limpiar el suelo del vestuario.

No llama al personal de mantenimiento ni espera a que alguien del cuerpo técnico se ocupe de esta tarea. Simplemente se pone a barrer. Es un deportista de élite, acostumbrado a competir en grandes estadios, pero en ese momento, limpiar el vestuario forma parte de su responsabilidad.

Quizás piensas de que se trata de una iniciativa improvisada para transmitir una imagen de humildad. En realidad, es una costumbre integrada en la cultura del equipo, cuyo significado es sencillo de comprender:

NADIE ESTÁ POR ENCIMA DE LAS PEQUEÑAS COSAS QUE DEBEN HACERSE

Esta historia me parece interesante porque solemos asociar el liderazgo a grandes decisiones, estrategias, discursos o resultados. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones son los comportamientos aparentemente insignificantes los que terminan definiendo la cultura de una organización o de un grupo de directivos y empresarios.

A medida que una empresa crece, algunos CEOs se alejan de la realidad cotidiana. Dejan de escuchar a los clientes, pierden contacto con sus empleados, convierten su cargo en un privilegio y, sin darse cuenta, empiezan a confundir autoridad con liderazgo. Y cuando eso ocurre, el problema no es que hayan dejado de barrer el vestuario. Es que han empezado a pensar que supervisar determinadas responsabilidades ya no van con ellos.

Esta historia aparece en Legacy: 15 lecciones sobre liderazgo, de James Kerr. Un libro al que recurro en una de mis formaciones sobre liderazgo y que explica cómo los All Blacks han conseguido mantener su identidad, sus valores y su extraordinario rendimiento durante generaciones, incluso cuando cambian los jugadores y entrenadores.

LAS 5 LECCIONES DE LIDERAZGO

Durante años he comprobado que la mayoría de los directivos y empresarios quieren construir una buena empresa, pero no siempre dedican el mismo esfuerzo a desarrollar a las personas que tendrán que operarla sin estar ellos presentes.

Esto me recuerda una idea central que defiendo en CEO Imbatible: primero debes aprender a dirigirte a ti mismo, después a desarrollar a las personas correctas y, finalmente, construir una empresa autónoma que trabaje a favor de tu vida, y no al revés.

A continuación, voy a compartir las cinco enseñanzas que considero más valiosas para cualquier CEO que quiera construir una buena empresa: cómo liderar sin ego, cómo crear nuevos lideres, cómo proteger la cultura, cómo responder bajo presión y cómo construir algo que merezca permanecer cuando tú ya no estés al frente de la operación.

1.- CARÁCTER

Nadie es demasiado importante para hacer las pequeñas cosas

La historia de la escoba resume perfectamente esta primera lección. El liderazgo empieza por dar ejemplo. Ser humilde no consiste en aparentar modestia, sino en comprender que ninguna responsabilidad necesaria está por debajo de nosotros.

Esto no significa que un CEO tenga que hacerlo todo. De hecho, uno de sus primeros trabajos es conseguir que la empresa funcione sin depender constantemente de él. Pero delegar responsabilidades es muy diferente de desentenderse de la realidad.

Hace años conocí a un gran empresario que, a pesar de tener cientos de trabajadores, seguía encontrando tiempo para escuchar a un empleado, interesarse por un cliente o reconocer personalmente el trabajo bien hecho. Y también he visto como pequeños gestos de arrogancia pueden deteriorar en poco tiempo la confianza que ha costado años construir.

Porque cuanto mayor es tu responsabilidad, más visibles son tus comportamientos. Esta es una de las primeras tareas del piloto de un negocio: aprender a dirigirse a sí mismo antes de pretender liderar a los demás.

Una pregunta para un CEO Imbatible: ¿Qué comportamientos estás exigiendo a tu equipo que tú todavía no prácticas de forma consistente?

2.- RESPONSABILIDAD

Un buen líder crea nuevos líderes

La foto que acompaña a este artículo está tomada durante uno de nuestros encuentros de CEOs Networking. Cada vez que comparto experiencias con otros directivos y empresarios, recuerdo que liderar no consiste en demostrar cuánto sabes, sino en ayudar a que otras personas desarrollen su criterio, asuman responsabilidades y crezcan contigo.

Los All Blacks tienen una filosofía especialmente interesante: pasa la pelota. La idea es que el liderazgo no debe concentrarse exclusivamente en el entrenador. Cada jugador tiene que aprender a interpretar el juego, tomar decisiones, asumir responsabilidades y contribuir al resultado colectivo. En el mundo empresarial ocurre exactamente lo mismo.

La foto que acompaña a este artículo está tomada durante una reunión de CEOS NETWORKING. Cada vez que comparto experiencias con otros empresarios, recuerdo que liderar no consiste en demostrar cuánto sabes, sino en apoyar a que otros profesionales desarrollen su liderazgo, asuman responsabilidades y crezcan contigo.

Durante los primeros años de vida de una empresa, es normal que su fundador haga prácticamente de todo. Consigue clientes, negocia con proveedores, contrata empleados, resuelve incidencias y decide dónde invertir cada euro.

El desafío aparece cuando la empresa crece, pero el comportamiento del fundador sigue siendo el mismo. Y aquí aparece una de las mayores contradicciones del mundo empresarial: muchos CEOs deciden que quieren libertad, pero han construido una empresa que depende permanentemente de ellos para avanzar.

Delegar eficientemente no consiste simplemente en repartir tareas. Consiste en desarrollar el criterio, la autoridad y la responsabilidad de las personas correctas para que puedan tomar buenas decisiones sin necesitarte constantemente.

Para conseguirlo, necesitas definir qué resultado esperas, quién es responsable de alcanzarlo, qué recursos tiene disponibles y dentro de qué límites puede decidir. Y después, algo que cuesta especialmente a muchos empresarios: dejar que esa persona asuma verdaderamente la responsabilidad.

Porque desarrollar nuevos líderes también implica aceptar que no siempre harán las cosas exactamente como tú las harías. Cuando consigues pasar correctamente la pelota, sucede algo extraordinario. Tu equipo gana autonomía. Tu empresa gana capacidad de crecimiento. Y tú recuperas tiempo para pensar estratégicamente, desarrollar nuevas oportunidades y disfrutar de la vida que estás construyendo.

Esta es una de las principales diferencias entre operar un negocio y dirigir un negocio con un Sistema de Dirección. Un CEO Imbatible no es el que toma todas las decisiones. Es el que construye un equipo capaz de tomar buenas decisiones sin él.

Una pregunta para un CEO Imbatible: ¿Qué tres decisiones sigues tomando personalmente que debería asumir otra persona de tu equipo durante las próximas 12 semanas?

3.- EGOS

Protege la cultura del grupo

Hay un principio de los All Blacks que me parece muy contundente: Nada de idiotas. Para ellos significa que no hay sitio para quienes, por mucho talento que tengan, perjudican al equipo con su comportamiento.

Puede ser un jugador extraordinario, pero si tu ego está por encima del grupo, terminas convirtiéndote en un problema. Esa es una de las decisiones más difíciles que debe tomar cualquier CEO.

He visto empresas tolerar durante demasiado tiempo determinadas actitudes porque procedían de personas consideras imprescindibles o intocables. Más allá de los resultados que aporta un profesional hay algo que los demás también observan: lo que permitimos.

Cuando justificamos un comportamiento inadecuado por los resultados que consigue alguien, estamos enviando un mensaje muy claro sobre cuáles son nuestros verdaderos valores. Y esto no ocurre solamente dentro de las empresas. También sucede en grupos de directivos y empresarios.

Por eso creo que uno de los trabajos de cualquier CEO es proteger la cultura, incluso cuando hacerlo implica tomar decisiones incómodas. No se trata de rodearse de personas que piensen y actúen igual. Se trata de distinguir entre quien aporta una opinión diferente y quien deteriora sistemáticamente la confianza del grupo.

Como alguna vez he compartido en otra de mis píldoras: La cultura no es lo que dices. Es lo que toleras, lo que premias y lo que corrigues.

Una pregunta para un CEO Imbatible: ¿Qué comportamiento estás tolerando porque la persona que lo practica consigue buenos resultados?

4.- PRESIÓN

Mantén la cabeza fría

Es relativamente sencillo transmitir seguridad cuando las cosas van bien y los resultados acompañan. El verdadero examen del liderazgo llega cuando las cosas se complican.

Los All Blacks trabajan con un concepto conocido como Cabeza Roja & Cabeza Azul. La Cabeza Roja representa un estado mental dominado por la ansiedad, la frustración y las reacciones impulsivas. La Cabeza Azul, con el contrario, representa la capacidad de mantener la calma, la concentración y el criterio bajo presión.

Lo interesante es que sus jugadores entrenan para reconocer cuándo están entrando en ese estado de tensión y recuperar el control antes de que afecte a su rendimiento. En nuestras empresas también vivimos muchos momentos de Cabeza Roja. Situaciones complejas en las que la reacción del directivo y empresario tienen un efecto devastador por toda la organización.

Si pierde los nervios, busca culpables o toma decisiones precipitadas, probablemente trasladará esa tensión al resto del equipo. Por el contrario, cuando mantiene la calma, escucha, analiza alternativas y toma decisiones con criterio, facilita que los demás también puedan pensar con claridad.

Evidentemente, esto no significa que CEO no deba preocuparse, enfadarse o sentir miedo alguna vez. Sería poco realista. Significa aprender a gestionar esas emociones para que no terminen dirigiendo nuestras decisiones.

Esto es una de las razones por las que insisto tanto en la autogestión del CEO. No basta con saber de estrategia, finanzas o ventas. También necesitas cuidar tu mentalidad, proteger tu energía y desarrollar la capacidad de responder correctamente cuando las circunstancias se complican. Porque dirigir una empresa es una sucesión de decisiones bajo incertidumbre.

Con los años he llegado a una conclusión: en los momentos difíciles, nuestros equipos necesitan más nuestro criterio que nuestras emociones. Esto exige conocerse, prepararse y aprender a responder en lugar de reaccionar.

Una pregunta para un CEO Imbatible: cuando recibes una mala noticia, ¿tomas decisiones desde los hechos y el criterio o desde tus emociones y pensamientos negativos?

5.- LEGADO

Deja el rol mejor de como lo encontraste

Esta es probablemente la enseñanza que más me ha hecho reflexionar. Los All Blacks tienen muy presente que la camiseta que llevan no les pertenece. Antes que ellos hubo otros jugadores que construyeron su prestigio y después llegarán nuevas generaciones que tendrán la responsabilidad de mantenerlo.

Su compromiso es dejarla en mejores condiciones de como la encontraron. Me parece una forma extraordinaria de entender el liderazgo empresarial.

Cuando hablamos del éxito de una empresa, rápidamente pensamos en facturación, rentabilidad o posición en el mercado. Y, por supuesto, todos estos indicadores son importantes. Sin resultados, difícilmente podremos construir un proyecto sostenible. Pero hay otras preguntas que deberíamos hacernos: ¿Qué tipo de organización estamos dejando?; ¿Qué personas estamos apoyando para que crezcan?

Para mí, existe una diferencia fundamental entre dirigir una empresa y construir un proyecto empresarial con futuro. El legado no es solamente lo que conseguimos mientras estamos al frente. También es lo que dejamos preparado para quienes vienen detrás.

Y más importante: qué vida ha conseguido construir el empresario mientras hacía crecer su negocio. Porque de poco sirve dejar una buena empresa si, para conseguirlo, has tenido que sacrificar durante años tu salud, tus relaciones y tu bienestar.

Por eso defiendo que el verdadero progreso del CEO debe producirse en dos dimensiones. Hacia fuera, construyendo una empresa más autónoma. Y hacia dentro, mejorando tu propia vida. Una vida con más tiempo, mejor salud, una mentalidad más fuerte, relaciones personales satisfactorias y mayor libertad financiera.

Por tanto, el verdadero legado de un CEO Imbatible tiene, por tanto, dos caras inseparables: construir una empresa capaz de prosperar sin depender de él y diseñar una vida que merezca la pena vivir mientras la construye.

Una pregunta para un CEO Imbatible: si dentro de cinco años decides dejar la dirección de tu empresa, ¿qué organización habrás construido y qué calidad de vida habrás conseguido para ti y para las personas que más quieres?

Conclusión: la verdadera medida del liderazgo

Hay algo que conecta estas cinco lecciones. Los All Blacks no han construido su cultura únicamente alrededor de grandes jugadores, sino de una manera compartida de entender la responsabilidad, el compromiso y la pertenencia.

Y creo que ahí está una de las principales enseñanzas para quienes dirigimos empresas. Podemos conseguir buenos resultados gracias a nuestro talento, experiencia o capacidad de trabajo. Pero construir una empresa que funcione de forma autónoma, que crezca año tras año y que no dependa permanentemente de la persona que la dirige exige algo más.

Exige humildad para seguir barriendo cuando haga falta. Generosidad para desarrollar nuevos líderes. Firmeza para proteger la cultura. Serenidad en los momentos difíciles. Y visión para pensar en quienes vendrán después.

Y pensar que todo esto puede empezar con un gesto tan sencillo como coger una escoba.

UN CEO IMBATIBLE NO NECESITA DEMOSTRAR QUE ESTÁ POR ENCIMA DE LOS DEMÁS. DEMUESTRA SU GRANDEZA CUANDO ES EL PRIMERO EN COGER LA ESCOBA.

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