Píldora #44
Entrena y dirige tu empresa como un deportista de élite
Los deportistas de élite tienen mucho que enseñarnos. Ellos entrenan durante el 90% de su tiempo para ejecutar mejor que nadie el gran día de la competición, que apenas representa el 10% restante.
Sin embargo, en el mundo empresarial ocurre justo al revés. Operamos nuestros negocios el 99% del tiempo disponible y casi no tenemos margen para entrenar, practicar y progresar como directivos y empresarios.
Después de todo, no existe una “escuela del CEO” que te enseñe, paso a paso, la secuencia correcta de todo lo que necesitas dominar para convertirte en el CEO que tu empresa necesita.
En agosto de 2020, mi mentor por aquel entonces me dio las dos claves personales que, desde entonces, considero imprescindibles para crecer a nivel personal, profesional y empresarial:
Clave 1. Opera con una mentalidad superior.
Clave 2. Practica de forma intencionada.
El problema es que muchos directivos y empresarios intentan ganar grandes competiciones empresariales sin la mentalidad adecuada y sin entrenarse previamente como profesionales de élite. Y eso los lleva a dirigir su empresa sin un verdadero Sistema de Dirección.
La foto que acompaña a este artículo está tomada en el interior del Castillo de los Templarios de Ponferrada. Aparezco sentado en una gran mesa de trabajo, rodeado de obras únicas, códices medievales y valiosos libros, en un lugar cargado de historia.
Y en un espacio así uno recuerda algo significativo: ninguna fortaleza se levantó improvisando. Del mismo modo, para dirigir una empresa no basta con sentarse en tu propia mesa de trabajo y tomar decisiones cada día. Necesitas prepararte antes de salir a competir.
Por eso, en esta píldora inspiradora vamos a mirar dentro de dos manuales escritos por dos entrenadores legendarios: el entrenador del nadador Michael Phelps y el entrenador de la tenista Serena Williams.
Dos entrenadores, dos campeones históricos y una misma lección para cualquier CEO que quiera volverse imbatible:
EL RENDIMIENTO EXTRAORDINARIO NO SE IMPROVISA. SE ENTRENA.
Ahora ya sabes que la mentalidad superior y la práctica intencionada separan los CEOS imbatibles de los que simplemente sobreviven al día a día. A continuación, descubrirás la historia que hay detrás de estos dos excelentes entrenadores, las principales ideas de sus métodos de trabajo y algunas acciones ejecutables para empezar a entrenarte como buen empresario:
LAS REGLAS DE ORO: EL ORO SE GANA ANTES DE COMPETIR
Bob Bowman no se hizo con un nombre en el mundo de la natación por entrenar a un nadador cualquiera. Se hizo famoso por entrenar a Michael Phelps, el deportista olímpico más condecorado de la historia.
Aunque sería un error por nuestra parte pensar que el secreto de Phelps fue únicamente su buena genética, su talento natural o su gran capacidad física.
El aprendizaje que podemos extraer de Bowman es mucho más incómodo para cualquier CEO: El oro no se gana el día de la final. Se gana en los entrenamientos que nadie ve. En los días donde no apetece ir a entrenar. En repetir aburridas series de ejercicios. En el hábito de hacer bien lo básico, incluso cuando no hay espectadores ni aplausos.
Bowman conoció a Phelps cuando todavía era un niño. Vio en él una capacidad especial, pero también entendió algo que todos los grandes entrenadores saben: el talento sin sistema se desperdicia. Por eso construyó alrededor de Phelps una arquitectura de excelencia.
Objetivos claros. Rutinas exigentes. Preparación mental. Tolerancia al riesgo. Visualización. Capacidad para aprender de la adversidad. En el libro “The Golden Rules”, Bowman explica que la excelencia mundial no se basa en tener un gran sueño y esperar que ocurra. Se basa en convertir ese sueño en acciones diarias, medibles y repetidas.
Porque una visión sin entrenamiento deliberado se convierte en una fantasía.
Y esto también ocurre en el mundo de la empresa. Muchos CEOS dicen que quieren crecer, pero sus capacidades no crecen. Dicen que quieren delegar, pero siguen atrapados en pequeñas tareas operativas. Dicen que quieren tener más libertad, pero su agenda está diseñada para agotarse. Dicen que quieren una empresa imparable, pero no han construido un Sistema de Dirección imparable.
Bowman nos recuerda que un campeón no depende de la motivación de cada mañana. La motivación contribuye, pero no sostiene una carrera larga.
Lo que sostiene a un campeón es una estructura. Una visión suficientemente grande. Un plan suficientemente claro. Una rutina suficientemente consistente. Un entorno suficientemente exigente. Y una disciplina suficientemente humilde para repetir lo básico hasta dominarlo mejor que nadie.
Las principales ideas del libro
La primera idea es que todo empieza con una visión grande. No puedes pedirle a tu energía diaria que trabaje para una meta pequeña. Los grandes esfuerzos necesitan grandes motivos.
La segunda es que la visión debe aterrizarse en objetivos concretos. El problema no es soñar demasiado grande. El problema es no traducir ese sueño en la siguiente práctica, la siguiente llamada, la siguiente decisión o la siguiente acción.
La tercera es que hay que aprender a convivir con la incomodidad. Todo crecimiento real tiene una dosis de riesgo. Si un CEO solo toma decisiones que le resultan cómodas, su empresa terminará pareciéndose a sus miedos, no a su visión.
La cuarta es que la excelencia está en el día a día. No se trata de hacer algo heroico una vez al año. Se trata de ganar la próxima práctica. La próxima negociación. La próxima contratación. El próximo trimestre.
La quinta es que nadie llega solo. Phelps tenía mucho talento, pero también tenía entrenador, equipo, familia, método y el entorno adecuado. El CEO que quiere crecer aislado termina convirtiéndose en el principal cuello de botella de su empresa.
Las 5 ideas accionables para un CEO imbatible:
1. Define cuál será tu “oro empresarial” para las próximas 12 semanas.
No escribas un objetivo genérico como “crecer más” o “crecer un 10%”. Define con precisión quirúrgica qué significaría ganar tu juego en las próximas 12 semanas: facturación, márgenes, clientes, o vida personal.
2. Convierte tu visión en un entrenamiento semanal.
Cada semana debería tener entre tres y cinco acciones no negociables que acerquen tu empresa a ese “oro empresarial” que has fijado anteriormente. Si no está en tu agenda, no es estrategia; es deseo.
3. Identifica tu prueba incómoda.
Todo CEO tiene una conversación difícil, una decisión compleja o un cambio que está evitando. Probablemente ahí esté el siguiente nivel de tu crecimiento personal y profesional.
4. Diseña tu sistema de apoyo.
Mentores, equipo directivo, socios estratégicos, red de CEOS como una Familia Empresarial que te cuida y apoye cuando más lo necesitas. Un directivo y empresario de alto rendimiento no necesita parecer invulnerable. Necesita estar bien acompañado por sus pares.
5. Pregúntate cada viernes:
¿He entrenado esta semana como el CEO que digo que quiero ser?
CAMPEÓN MENTAL: LA MENTE TAMBIÉN SE ENTRENA
Patrick Mouratoglou es uno de los entrenadores de tenis más reconocidos del mundo. Su caso más conocido es Serena Williams.
Cuando empezaron a trabajar juntos en 2012, Serena ya era una leyenda en este deporte. No era una promesa o una jugadora por descubrir, era una campeona histórica. Y precisamente por eso la historia es tan interesante.
Porque incluso los mejores jugadores necesitan recalibrarse de vez en cuando. Serena venía de sufrir una derrota muy dura: su primera eliminación en primera ronda de un Grand Slam. Para cualquier deportista normal habría sido un mal día. Para una campeona de su nivel, era una señal. Algo tenía que cambiar.
Mouratoglou no llegó para enseñarle a Serena a jugar al tenis desde cero. Llegó para ayudarle a reconstruir su confianza, su enfoque, su ambición y su mentalidad competitiva a un nivel superior.
Durante su etapa juntos, Serena volvió al número uno y ganó 10 títulos de Grand Slam. Pero la gran lección para un CEO no es que Serena ganara más. La gran lección es esta:
CUANTO MÁS ALTO ES TU NIVEL EN UNA ORGANIZACIÓN, MÁS IMPORTANTE SE VUELVE TU MENTALIDAD
En una empresa ocurre lo mismo. Cuando estás empezando, quizá puedes crecer con pasión, intuición y muchas horas de duro trabajo. Pero cuando ya tienes equipo, clientes, estructura, deuda, decisiones complejas y personas que dependen de ti, tu mentalidad deja de ser un asunto personal. Tu mentalidad se convierte en una prioridad que debes proteger.
Si tú estás bloqueado, la empresa se bloquea. Si tú evitas el conflicto, el equipo evita la verdad. Si tú justificas los malos resultados, la organización aprende a excusarse. Si tú te conformas, la empresa baja el listón. Si tú creces, el sistema empieza a crecer contigo.
En el libro “Champion Mindset”, Mouratoglou insiste en que un campeón no es alguien que nunca cae. Un campeón es alguien que aprende a interpretar la caída de otra manera. No como una sentencia, no como una vergüenza, sino como información. Una derrota dice: “aquí tienes algo que aprender”.
Y esta idea puede transformar la vida empresarial de un CEO. Porque dirigir un negocio es una sucesión de partidos difíciles. Un cliente que no firma el contrato en el último momento. Un empleado clave que se marcha a la competencia sin preaviso. Una campaña de marketing que no funciona. Un producto o servicio que no termina de arrancar. Un trimestre donde los números no salen y la caja se resiente.
La diferencia entre un CEO agotado y un CEO imbatible no está en que uno tenga problemas y el otro no. La diferencia está en cómo los acepta, procesa y resuelve.
Principales ideas del libro
La primera idea es que la autoestima es la base del rendimiento. Un CEO con baja autoestima puede tener una gran empresa, pero tomará decisiones pequeñas. Necesitará aprobación, evitará exponerse y confundirá prudencia con miedo.
La segunda es que hay que vivir en la zona de progreso. La zona cómoda protege el ego, pero mata el crecimiento. La zona de pánico destruye la claridad. La zona de progreso es ese espacio donde el reto incomoda, pero también desarrolla.
La tercera es que el lenguaje interno dirige la acción. No es lo mismo decir “no soy capaz” que preguntarse “quién está capacitado para conseguirlo”. El primer lenguaje te encierra y el segundo te prepara.
La cuarta es asumir responsabilidad por los resultados. No se trata de culparse por todo. Se trata de recuperar poder. Mientras la culpa está fuera, la solución también está fuera de tu alcance.
La quinta es convertir la derrota en aprendizaje. Las victorias agradan a cualquiera, pero las derrotas traen duras lecciones. Aunque solo enseñan a quien tiene la humildad suficiente para mirar los datos sin defender su ego.
Las 5 ideas accionables para un CEO imbatible
1. Revisa tu diálogo interno antes de tomar decisiones importantes.
¿Te estás hablando como un líder que aprende o como alguien que se protege?
2. Elige una zona de progreso para las próximas 4 semanas.
Puede ser ventas, delegación, negociación, comunicación o gestión de equipo. Una sola, pero trabajada con intención.
3. Después de cada error, haz tres preguntas:
¿Qué ha pasado realmente?; ¿Qué parte dependía de mí?; ¿Qué voy a cambiar la próxima vez?
4. Deja de llamar fracaso a lo que todavía es parte del entrenamiento.
Una mala reunión, una mala negociación o una mala contratación no te definen. Te informan.
5. Entrena tu confianza con exposición progresiva.
La confianza no aparece pensando. Aparece haciendo, ajustando planes y volviendo a intentar.
CONCLUSIÓN: TU EMPRESA COMPITE COMO TÚ ENTRENAS
El entrenador de Michael Phelps nos recuerda que la excelencia necesita sistema. El entrenador de Serena Williams nos demuestra que la excelencia necesita mentalidad. Y el entrenador de Carolina Marín, campeona olímpica, tricampeona del mundo y premio Princesa de Asturias de los Deportes, lo resume con una frase memorable:
“Visualizarse siendo una campeona, vivir como una campeona antes de ser una campeona”.
Esta idea también sirve para un directivo y empresario. Antes de dirigir una empresa, necesitas empezar a vivir, pensar y entrenar como el CEO imbatible que esa empresa va a necesitar.
Porque un sistema sin mentalidad produce empresas rígidas y lentas. Y una mentalidad sin sistema produce empresarios inspirados, pero dispersos y agotados. La verdadera diferencia aparece cuando unes las dos cosas: una mentalidad superior para pensar, decidir y liderar mejor. Y una práctica intencionada para entrenar cada semana las habilidades que tu empresa necesita de ti.
Por suerte, no necesitas ser Michael Phelps, Serena Williams o Carolina Marín para convertirte en un campeón empresarial. Solo necesitas entrenarte como alguien que ha decidido dejar de vivir y liderar por debajo de su verdadero potencial.
Porque tu empresa no compite solo con tu estrategia, tu empresa compite como tú entrenas.
Y tu próximo nivel empieza el día que dejas de improvisar como empresario y decides entrenarte como el CEO imbatible que tu empresa necesita.
Tu empresa llegará tan lejos como tú estés dispuesto a entrenarte como CEO
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