Píldora #39
Las 7 claves para hacer grandes cosas sin arruinarte por el camino
Hay muchos directivos y empresarios que no fracasan por falta de ambición. Fracasan por tener demasiada ambición mal planificada.
Quieren abrir otra sucursal. Lanzar un nuevo producto o servicio. Instalar un potente CRM. Contratar un director de operaciones. Cambiar el modelo comercial. Diseñar una nueva marca. Hacer crecer lo que todavía no está lo suficientemente testado.
Todo suena bien. La presentación es brillante. Los números parecen razonables. Los socios o el equipo parecen motivados. Y el CEO siente que ha llegado el momento.
Pero unos meses después la historia cambia.
El presupuesto se quedó corto.
Los plazos se alargan sin sentido.
El equipo está desgastado y tenso.
Los clientes no responden como se esperaba.
Y lo que nació como un gran proyecto empieza a parecerse a una gran trampa.
LOS PROYECTOS NO EMPIEZAN A IR MAL
ARRANCAN MAL DISEÑADOS
Toda empresa necesita acometer grandes proyectos para dar un salto cualitativo y progresar. Pero detrás de los grandes proyectos también hay bancarrota, agotamiento y meses de desgaste silencioso.
Y cuando las cosas empiezan a complicarse, aparece una de las frases más peligrosas en el mundo de los negocios: “ahora no podemos parar”.
Ahí comienza parte del desmoronamiento. No del proyecto en sí. Sino por la incapacidad de corregirlo a tiempo.
Por eso, quiero compartir contigo cómo convertir tu ambición en un sistema para hacer grandes cosas sin comprometer peligrosamente tu futuro.
Un sistema para pensar mejor antes de actuar deprisa y corriendo.
Dos grandes obras, dos lecciones opuestas
Estando delante de grandes obras como la Alcazaba de Málaga, uno comprende muy rápido que lo grande no se improvisa.
Una fortaleza así no se levanta con la pasión de un lunes por la mañana. Se levanta con visión. Con sistema. Con equipo. Con decisiones. Con paciencia.
Uno de los mayores expertos en megaproyectos, el geógrafo y profesor danés Bent Flyvbjerg, compara en su libro “Cómo hacer grandes cosas” dos proyectos icónicos de la arquitectura reciente: la Ópera de Sídney y el Museo Guggenheim de Bilbao.
Las dos son obras admiradas por el público. Pero como proyectos representan dos mundos completamente distintos.
La Ópera de Sídney es el ejemplo de lo que ocurre cuando una visión extraordinaria comienza con una planificación deficiente. El proyecto sufrió grandes contratiempos, el arquitecto renunció a terminarlo y se convirtió en un escándalo político, terminó 10 años más tarde con deficiencias acústicas y con un sobre coste del 1.400%.
El Guggenheim de Bilbao, diseñado por Frank Gehry, es una obra de la misma época que representa lo contrario. Se terminó a tiempo y con un 3% por debajo del presupuesto.
En la empresa ocurre igual. Un mal proyecto no suele empezar con una mala intención. Empieza con una buena idea mal planificada.
Por eso, antes de iniciar tu próximo gran proyecto, ten en cuenta estas siete claves:
CLAVE Nº 1
PIENSA EL PARA QUÉ
La mayoría de los nuevos proyectos empiezan con una acción: “vamos a abrir una nueva sucursal”, “vamos a contratar a más gente”, “vamos a invertir en aquel otro negocio”. Vamos, vamos, vamos…
Cuando deberían empezar con una pregunta mucho más clara: ¿Para qué queremos hacerlo?
No “qué vamos a hacer”. No “cuánto nos costará”. No “quién lo ejecutará”. No “cuando empezamos”.
Lo primero es pensar que problema real queremos resolver, qué oportunidad concreta estamos viendo, qué cambio estratégico necesitamos alcanzar y qué otras alternativas más sencillas podríamos explorar antes de lanzarnos con todo.
Esto es empezar por el resultado deseado. Primero defines dónde quieres llegar. Y después retrocedes hasta encontrar el camino más inteligente. Sin embargo, la mayoría de pymes que conozco hace lo contrario.
Empiezan por la acción. Después buscan la justificación. Luego comprometen a otros. Y finalmente descubren que la idea no resolvía el problema correcto.
Una empresa no necesita una nueva sucursal si lo que realmente necesita es mejorar sus márgenes. No necesita más gente si antes no tiene bien ordenados sus procesos. No necesita invertir en otros negocios si el suyo todavía no es rentable.
Porque todo ese ruido no hará crecer la empresa. Solo amplificará los problemas que ya existen.
La primera clave para hacer grandes cosas es evitar que el ego disfrace de estrategia lo que solo es movimiento sin dirección.
CLAVE Nº 2
TÓMATE TU TIEMPO PARA COMPROMETERTE
El compromiso puede destruirte. Esto ocurre cuando el CEO toma una decisión demasiado rápido y, a partir de ahí, toda la empresa empieza a comportarse como si ya no hubiera otras alternativas.
Ya se lo hemos dicho al equipo. Ya lo hemos anunciado en redes sociales. Ya hemos firmado el contrato. Ya hemos hecho un pago a cuenta… ya no podemos echarnos atrás.
Pero sí puedes. Solo tienes que tener el coraje de retroceder sobre tus propios pasos.
El problema es que a muchos CEOS nos cuesta distinguir entre constancia y cabezonería. La constancia es seguir cuando el proyecto es correcto pero difícil de ejecutar. La cabezonería es seguir cuando el proyecto ya ha demostrado que nació mal.
Y entonces ocurre algo peligroso: dejamos de defender el proyecto porque sea bueno y empezamos a defenderlo porque es nuestro.
Ahí perdemos la objetividad. Y cuando se pierde la objetividad, la caja paga la factura.
Antes de comprometer a tu equipo, tu energía y los recursos de tu empresa en un proyecto aparentemente importante, deberías obligarte a pasar por una fase incomoda:
Explorar opciones.
Escuchar objeciones.
Comparar escenarios.
Diseñar planes de salida.
Y tener conversaciones entre pares con otros CEOS.
Estar rodeado de directivos y empresarios como los de CEOS Networking no significa tener cerca a personas que solo aplauden tus logros o celebran tus ideas.
Significa compartir espacio con profesionales que te retan, te ofrecen otra perspectiva, te aportan criterio de negocio y pueden abrirte nuevas oportunidades empresariales que difícilmente verías desde dentro de tu propia empresa.
que no solo te animan por tus logros e ideas, sino que te retan, te ofrecen otra perspectiva y consejos de negocios y te generan oportunidades empresariales.
Un CEO imbatible no se compromete rápidamente con la primera solución. Se compromete rápido con el proceso correcto de decisión.
CLAVE Nº 3
PRUEBA, APRENDE Y VUELVE A PROBAR
Muchos directivos y empresarios odian la planificación porque la confunden con burocracia. Documentos. Reuniones. Procedimientos. Hojas de Excel. Pérdida de tiempo.
Pero la buena planificación no es eso. La buena planificación se parece más a los estudios de animación Pixar que a un comité aburrido. Antes de que una película suya llegue al cine, Pixar la ha roto muchas veces.
Ha probado versiones. Ha eliminado escenas. Ha cambiado personajes. Ha recibido retroalimentación de otros profesionales. Ha detectado incoherencias. Ha vuelto a empezar.
No esperan acertar a la primera. Diseñan un sistema para equivocarse barato antes de equivocarse muy caro. Esa es una gran lección para una cualquier pyme.
La pregunta no es: “¿Estamos seguros de que saldrá bien?”
La pregunta es: “¿Cómo podemos descubrir rápido, barato y sin quebrar la empresa si estamos equivocados?”
Los CEOS imbatibles que hacen grandes cosas no eliminan el error. Lo hacen visible cuando todavía es pequeño y asumible. Porque un error en fase de ideación enseña, pero un error en plena ejecución te sangra.
CLAVE Nº 4
TIRA DE EXPERIENCIA, NO SOLO DE ENTUSIAMO
El entusiasmo es necesario, pero nunca sustituye a la experiencia.
Hay proyectos que se venden con una energía contagiosa: “Esto va a ser brutal”, “Si no lo hacemos nosotros ahora, llegaremos tarde”.
Cuidado. La obsesión por ser el primero ha destruido muchas empresas. Porque para hacer grandes cosas no bastan las ganas, las ideas y la visión. Se necesita experiencia real.
Profesionales que ya hayan visto problemas similares. Proveedores que hayan ejecutado algo parecido antes. Mentores que te ayuden a distinguir distracción de oportunidad.
Nuevo mercado. Nuevo producto o servicio. Nuevo modelo. Nuevo tipo de cliente. Nuevo equipo. Son demasiadas novedades juntas.
Por eso, antes de lanzar algo grande, hazte esta pregunta: ¿Quién en este proyecto ya ha hecho algo parecido con éxito?
Si la respuesta es nadie, el riesgo es mucho mayor de lo que imaginas. Porque la experiencia no elimina todas las incidencias, pero evita muchos errores.
CLAVE Nº 5
DEJA DE CREER QUE ERES ÚNICO
La mayoría de CEOS que conozco sienten la tentación de pensar que su proyecto es especial.
Mi empresa es diferente. Mi sector es distinto. Mi equipo es mejor. Mi cliente se comporta de otra manera. Mi proyecto no tiene precedentes.
Y puede que haya matices únicos. Pero casi ningún proyecto es tan único como creemos.
Una apertura se parece a otras aperturas. Una contratación se parece a otras contrataciones. Una inversión se parece a otras inversiones. Una expansión se parece a otras expansiones.
Si sabes a qué familia de proyectos se parece el tuyo, puedes aprender de quienes ya lo intentaron. Y en una pyme esto puede hacerse de forma sencilla.
Ten conversaciones frecuentemente con otros CEOS. Pregúntales por sus grandes errores, por lo que no vieron venir, por lo que les costó más de lo previsto, por lo que harían distingo, por la decisión que hoy no volverían a tomar. Y por lo que harían si estuvieran en tu situación.
La pasión es útil para arrancar algo nuevo. Pero los datos, la experiencia y el contraste entre pares te vuelven humilde estratégicamente.
Un CEO imbatible nunca deja de preguntarse: ¿Qué suele pasar en proyectos como este?
CLAVE Nº 6
HAZLO MODULAR
Hay proyectos que asustan por su tamaño. No porque sean imposibles, sino porque están diseñados como una sola gran apuesta.
Todo depende de la financiación. Todo depende de la apertura. Todo depende de que el cliente nos entienda. Demasiados “dependes” no son estrategia, son una ruleta empresarial.
La modularidad nos ofrece otra forma de creer: construir grandes cosas a partir de piezas pequeñas que se repiten, se mejoran y se pueden escalar. Como si fueran un Lego.
En una pyme, la modularidad significa no apostar todo el futuro de la empresa a una sola jugada. La modularidad reduce tres peligros: reduce el riesgo financiero, reduce la complejidad operativa y reduce el coste del aprendizaje.
Además, permite crear experiencia interna a base de datos reales. Cada módulo repetido enseña. Cada repetición mejora el sistema anterior. Cada mejora hace que el siguiente paso sea más seguro.
Por eso, antes de lanzar tu próximo gran proyecto, hazte esta pregunta:
¿Cuál es la unidad mínima que podemos repetir muchas veces hasta volvernos excelentes?
CLAVE Nº 7
CONSTRUYE UN SOLO EQUIPO
La mala planificación está detrás de muchos fracasos empresariales, pero no es la única causa. Muchos proyectos también fracasan porque cada persona tira hacia su lado.
Marketing interpreta. Ventas promete. Operaciones no entrega. Finanza frena. Dirección presiona. Y el proyecto acaba convirtiéndose en una suma de intereses departamentales.
Por eso, en una pyme es vital que cada nuevo proyecto se convierta en un único organismo. No basta con nombrar un responsable, hay que crear una identidad compartida.
El equipo debe saber qué estamos construyendo, por qué importa, qué no vamos a sacrificar, quién decide qué y qué señales de alerta deben comunicarse rápidamente.
También debe existir la seguridad suficiente para reportar malas noticias, porque cuando la gente tiene miedo a represalias, oculta los problemas. Y los problemas ocultos siempre salen más caros.
Un CEO imbatible debe crear un entorno confiable donde alguien pueda decir lo que no está funcionando. Porque en los grandes proyectos, las malas noticias tempranas son una bendición y las malas noticias tardías son la extremaunción.
TU AMBICIÓN NECESITA SISTEMA
Como ya sabes, hacer grandes cosas consiste en pensar mejor antes de comprometer demasiado.
Una pyme no se arruina por soñar en grande. Se arruina cuando convierte una buena idea en una apuesta mal diseñada, mal contrastada y mal ejecutada.
Por eso, antes de hacer crecer tu empresa recuerda estas siete claves:
Piensa el para qué.
Tómate tu tiempo para comprometerte.
Prueba, aprende y vuelve a probar.
Tira de experiencia, no solo de entusiasmo.
Deja de creer que eres único.
Hazlo modular.
Y construye un solo equipo.
LAS GRANDES EMPRESAS NO SE CONSTRUYEN CON MÁS PRISA,
SINO CON MEJORES DECISIONES ANTES DE EJECUTAR
La pregunta final es sencilla:
¿Qué gran proyecto estás a punto de iniciar… y con quién puedes contrastarlo para pensar mejor antes de ponerlo en marcha?
Qué debes hacer ahora
En tu siguiente paso descubrirás como hacer crecer tu negocio con Socios de Crecimiento y el beneficio win-win:
Acceder ahora