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Píldora #09: Haz del estrés negativo tu mejor aliado profesional

Me faltaba el aire para respirar, mi corazón latía cada vez más rápido, el sudor era frío y tenía una sensación de mareo, me tumbé encima de la cama de la habitación del hotel en el que me encontraba solo. Aquella noche de abril de 2015 la pasé sin dormir y nada más levantarme, llamé a mi mujer. Como es enfermera, me dijo que había sufrido un episodio de ansiedad, quizás un aviso de algo mayor.

El estrés se ha convertido en un compañero inseparable y, para muchos empresarios, poco deseable. Este poderoso sentimiento es una respuesta natural que el cuerpo genera para enfrentar desafíos; sin embargo, cuando este estrés se convierte en crónico, su efecto puede pasar de protector a destructivo. 

Aquí, no encontrarás consejos médicos porque no soy sanitario, soy empresario. En este artículo, tengo la intención de guiarte en el camino de cambiar la percepción del estrés y como yo lo transformo en un motor de impulso profesional.

Exploraremos cómo puedes usar el estrés a tu favor, volviéndolo un aliado en vez de un obstáculo. Aprenderás técnicas prácticas y comprobadas que no solo me ayudaron a reducir mi estrés, sino que además promueven una vida más larga y sana.


Entender la dualidad del estrés: Motiva o anula

Al principio, debemos hablar sobre la dualidad del estrés. Muchos CEOs lidian con el estrés empresarial constantemente. Este puede convertirse en un impulso para aquellos que logran ver y utilizar su parte motivadora. Sin embargo, el mismo estrés, pasado un límite, puede frenar nuestra productividad, generación de ideas y la buena toma de decisiones.

Existe el llamado «eustrés», el estrés positivo que nos motiva a mejorar, a crecer, y a superar nuestros límites. Pero hay que estar alerta, ya que podemos deslizar hacia el «distrés», que nos agobia y paraliza. Entender esta diferencia es esencial para reencaminar nuestras energías hacia resultados productivos. 

La psicóloga y profesora de Columbia Business School, Modupe Akinola, afirma que “todos tenemos la capacidad de controlar el estrés, pero tenemos que enfrentarnos a él”. La clave reside en tener citas con nuestro estrés, elaborando nuestros propios mecanismos que faciliten una transformación saludable del estrés negativo hacia una fuerza motora.


Impacto del estrés crónico en la salud empresarial

No podemos ignorar que el estrés crónico puede convertirse en un serio enemigo en tu vida y dentro de nuestras empresas. Según un informe de la American Psychological Association, el estrés crónico afecta a la salud física y mental, con manifestaciones que van desde trastornos de sueño hasta enfermedades cardiovasculares.

En el contexto empresarial, este tipo de estrés se asocia a riesgos tales como el agotamiento, que puede impactar directamente en la productividad empresarial y en la moral de los equipos. La clave es identificar estos riesgos a tiempo para actuar sobre ellos y promover la salud y el bienestar en nuestros espacios de trabajo.

Al introducir prácticas que favorecen un enfoque positivo del estrés, podemos empezar a revertir su impacto destructivo, fomentando el crecimiento profesional y personal de nuestro equipo. Al final, este cambio se traduce en un negocio más saludable, resiliente y exitoso.


Transformando el estrés en un motor perpetuo

Transformar el estrés negativo en positivo es una habilidad fundamental para nosotros, los empresarios. Esto requiere un cambio en nuestra percepción: dejar de ver el estrés como un enemigo y comenzar a valorarlo como una señal que indica áreas para mejorar o situaciones que necesitan nuestra atención.

Existen múltiples formas en que esta perspectiva puede tomar forma, por ejemplo, a través del desarrollo de habilidades como la resiliencia y la proactividad. Al hacerlo, creamos una estructura de soporte emocional en el lugar de trabajo que puede reducir los efectos del estrés negativo.

En nuestro día a día, promover la salud significa idear soluciones para mantener nuestro bienestar, centrándonos en técnicas de relajación que ofrezcan un respiro a nuestras vidas ocupadas. Adoptar prácticas como la meditación, la respiración y el ejercicio físico es crucial para convertir el estrés en un aliado tangible. Profundizamos en las siguientes técnicas que contribuyen a reducir tu estrés:


  • Estilo de vida 

En este bloque las tres que más impacto tienen son: Alimentación consciente, ejercicio físico y dormir bien. Aunque no son nada nuevo bajo el Sol, lo cierto es que sigue siendo el número uno de los buenos hábitos diarios.

La ciencia de la longevidad revela la receta para vivir sanos durante más tiempo, consistente en comer menos, movernos más y el buen sueño. Es nuestra responsabilidad individual cuidar de nuestro cuerpo.

Alejarnos un poco del entorno urbano donde hay demasiadas distracciones y ruidos intrusivos nos resulta revitalizador. En el mundo natural recuperamos toda nuestra fuerza y no hace falta subirse a un telesilla como en la foto, para estar en altas cumbres de más de 2.000 metros de altura desde donde se divisa el techo del Pirineo Aragonés, el Aneto. Solo con 20 minutos de contacto con la naturaleza (sin mirar el móvil y mejor caminando) se reduce significativamente los niveles de cortisol, la hormona del estrés, según investigadores de la Universidad de Michigan. 


  • Respiración profunda

Cuando sientes una descarga de adrenalina y estás en medio de la acción esta es una gran elección: la respiración profunda. Esta sencilla técnica pero poderosa ayuda a reducir rápidamente la respuesta corporal ante situaciones estresantes. Tomarse unos minutos para respirar profundamente relaja el cuerpo y la mente, disminuyendo la percepción del estrés.

Implementarlo de manera regular en nuestra rutina puede llevar a grandes cambios en cómo enfrentamos nuestros retos diarios, impulsándonos a ser más reflexivos y tranquilos en decisiones complejas.

A veces acudo a la respiración cuadra, técnica usada por deportistas de alto rendimiento e incluso por los Navy SEALs (unidad de élite de la Marina de los Estados Unidos) para mantener la concentración en situaciones de estrés, que consiste en respirar formando un “cuadrado” mental: respira durante 4 segundos, reten el aire durante 4 segundos, exhala durante 4 segundos y reten sin aire durante 4 segundos. Es ciclo se repite varias veces. Comprobarás que disminuye tu frecuencia cardiaca.


  • Meditación mindfulness

La popularidad de la meditación mindfulness se ha disparado en el ámbito profesional gracias a sus notorios beneficios. Esta práctica fomenta el estar presente en el momento, reduciendo la ansiedad al enfocarnos en el «aquí y ahora». La práctica regular incrementa la concentración y mejora la claridad mental.

Establecer un espacio para la meditación puede ofrecer un santuario para la reflexión y la calma, facilitando un enfoque menos reactivo y mejorando el bienestar emocional.


  • Planificación estratégica

Ante el caos de la operación, la planificación se convierte en nuestro mejor amigo. La organización estratégica nos permite anticipar desafíos y esquivar las consecuencias negativas del estrés. Al gestionar nuestras tareas y priorizar eficiencias, creamos un río fluido de trabajo en lugar de un torrente de urgencias.

Esto no solo mejora el rendimiento, sino que refuerza la confianza en nuestras capacidades profesionales y toma de decisiones. La planificación es una herramienta poderosa en la gestión del estrés que genera un ambiente de trabajo más ordenado y tranquilo.


Ejemplos de empresarios que utilizan el estrés a su favor

Asia Williams, CEO de una reconocida empresa de tecnología, nos muestra cómo la gestión del estrés puede convertirse en una ventaja competitiva. A través de técnicas de mindfulness, Williams ha aumentado su bienestar emocional y desarrollado una mayor perspicacia en la toma de decisiones. Esto no solo ha fortalecido su liderazgo, sino que también ha mejorado la resiliencia empresarial de toda su organización.

Asimismo, un desconocido empresario español mencionó que transformar el estrés le permitió ver oportunidades en momentos críticos. Al aplicar estrategias efectivas como la planificación estratégica, logró convertir situaciones desafiantes en trampolines de crecimiento, llevando a su empresa a nuevos niveles de éxito.

El ex CEO de Chrysler, Lee Iacocca, dijo: “En tiempos de gran estrés o adversidad, siempre es mejor mantenerse ocupado, para dirigir tu ira y tu energía hacia algo positivo”. Esta filosofía de liderazgo en momentos críticos la puso en práctica desde el mismo momento que tomó las riendas de Chrysler en plena crisis financiera. Se enfocó en canalizar sus emociones de ansiedad y miedo hacia soluciones o trabajo significativo.

Estos empresarios son solo dos ejemplos de cómo la percepción proactiva y positiva del estrés puede ser una estrategia poderosa para alcanzar logros significativos.


¿Qué beneficios tiene la resiliencia empresarial en tu bienestar emocional?

  • Mejora de la creatividad

Al transformar el estrés en un aliado, como empresarios fomentamos un entorno propicio para la innovación y la creatividad. La habilidad de trabajar bajo presión sin sucumbir al distrés promueve un flujo creativo que puede dar lugar a ideas revolucionarias y soluciones ingeniosas, potenciando la productividad empresarial.


  • Impacto positivo en la toma de decisiones

Una mente clara y un enfoque sereno permiten decisiones más informadas y acertadas. El estrés, bien gestionado, agudiza nuestro enfoque y mejora nuestra capacidad para analizar situaciones complejas, evaluando de manera más objetiva y efectiva las opciones disponibles.


  • Rendimiento y gestión empresarial mejorados

A largo plazo, una gestión del estrés efectiva refuerza no solo la salud mental, sino también el rendimiento general de la empresa. Un equipo de trabajo que explora los beneficios del estrés positivo está motivado para rendir al máximo, logrando así un entorno empresarial más productivo y dinámico.


OTRA NOCHE FRÍA Y OSCURA EN LA LADERA DEL EVEREST

Hasta abril de 2015 había tenido alguna mala jornada de trabajo, me automotivaba diciéndome “otro día gris”, pero entonces descubrí el estado de “otra noche fría y oscura en la ladera del Everest”. Una frase que me he repetido en los peores momentos para poder tolerarlas y recordarme el potencial escondido.

Si por un momento fueras un alpinista escalando la gran montaña del Everest, ¿Esperas que la subida sea un paseo de rosas? ¿De verdad esperas que ser CEO sería una tarea fácil? Un estudio publicado en la revista Harvard Business Review establece dos pasos clave para hacer del estrés en tu mejor aliado: aceptarlo y usarlo en tu propio beneficio.

Cambiar cómo percibimos el estrés y saber usarlo requiere tiempo y dedicación, pero los resultados son espectaculares. Este cambio de mentalidad es un proceso gradual que también requiere la aplicación constante de técnicas prácticas, como las mencionadas anteriormente.

Cuando vemos el estrés no como un problema, sino como una oportunidad para crecer, logramos una gestión del estrés que refuerza nuestra autoestima y rendimiento profesional. La transformación del estrés en un aliado nos otorga a los empresarios una valiosa herramienta para sobresalir y prosperar en el complejo mundo de los negocios.

Por último, convertir los riesgos asociados al estrés en mejores resultados empresariales es un objetivo alcanzable con las estrategias correctas. Invertir en salud y bienestar del equipo no solo mejora tu calidad de vida, sino que fortalece a la empresa en su totalidad.

Adoptar un enfoque proactivo, no un enfoque preventivo, hacia el estrés incluye como hemos dicho en implementar técnicas probadas. Estas acciones contribuyen no solo a minimizar los riesgos, sino que además pueden ser impulsores esenciales de la productividad empresarial.

Al final, al hacer del estrés un potente aliado, asfaltamos el camino hacia la Gran Meta, donde cada esfuerzo, cada desafío se convierte en una oportunidad para avanzar y crecer. Ambos, ya sabemos que podemos transformar el estrés en nuestro mejor aliado profesional, alcanzando nuevos hitos. 

Nos vemos en la cumbre.

No sin antes… pasar “otra noche fría y oscura en la ladera del Everest”.